Pollo Mallorquín
El pollo mallorquín, una raza autóctona originaria de Mallorca, se caracteriza por su tamaño medio y su plumaje negro. Adaptado a las condiciones climáticas y ambientales locales, se cría en sistemas extensivos, alimentándose principalmente de recursos naturales como insectos y hierbas. Esta dieta particular contribuye a conferirle un sabor distintivo y una carne firme altamente valorada en la gastronomía regional.
La cría de esta variedad de pollo forma parte integrante del patrimonio cultural y agrícola de la isla, llevada a cabo mediante un proceso que abarca la selección genética, la incubación de huevos, la crianza en granjas especializadas y el procesamiento en plantas autorizadas.
Entre las recetas más destacadas que emplean el pollo mallorquín se encuentran el estofado de pollo con almendras y pasas, el pollo mallorquín con sobrasada y miel, la paella mallorquina de pollo, y la receta más célebre, el Escaldums, un guiso tradicional de pollo con verduras.
Proceso productivo
El proceso productivo comienza con la selección y cría de reproductores de calidad genética, cuyos huevos fértiles se incuban para producir pollitos. Estos pollitos son criados en granjas con alimentación especializada y cuidados veterinarios hasta alcanzar el peso óptimo.
Luego, son procesados en plantas autorizadas para su comercialización en el mercado de carne de pollo. Este proceso implica la coordinación de diversos actores, desde los criadores hasta los procesadores y distribuidores, trabajando juntos para garantizar la calidad del producto final.

