Cerdo negro mallorquín

El cerdo negro mallorquín, adaptado al entorno del clima mediterráneo, se distingue por su característico pelaje negro y su alimentación variada. Criado en Mallorca a lo largo de varios siglos, su carne ha ganado renombre en la gastronomía gracias a su exquisito sabor y su textura tierna, resultado de una alimentación basada en pastos, hierbas y frutos locales.


Durante el proceso de producción, se mantiene un enfoque reproductivo tradicional y natural, prescindiendo de la inseminación artificial, lo que resalta el respeto por las prácticas agrícolas y la genuinidad de la raza. Este enfoque refleja el compromiso con la sostenibilidad y la conservación del patrimonio ganadero en la isla.


Entre las recetas más destacadas de la gastronomía mallorquina que emplean el cerdo negro mallorquín se encuentran la carne asada, rellena, a la brasa y frita. Además, Mallorca es famosa por sus productos derivados de la carne, como la sobrasada, un embutido tradicional elaborado con carne de cerdo, especias y pimentón.



Proceso productivo

Los cerdos mallorquines son razas que se caracterizan por su alta rusticidad y adaptación a las condiciones agroclimáticas mediterráneas. Su alimentación está basada en el pasto de forrajes, de monte bajo y de frutos de antiguas plantaciones de árboles como las higueras, los algarrobos o los almendros. En el comedero se complementa el pasto con cereales, entre los cuales destacan la cebada y las leguminosas.


El manejo reproductivo de las piaras de cerdas es muy sencillo y coincide con el tradicional, no se produce inseminación artificial, las montas son naturales y los verracos suelen estar con las cerdas hasta que estas muestran signos de parto, momento en que el ganadero aprovecha para separarlas.


Las lactaciones de las porcelles son largas, siempre superiores a las cuatro semanas y se pueden alargar más de ocho semanas.

Productores

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